Adriana GrusellLa mansión de los lobos
16 de junio de 2025
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
La semilla se plantó cuando tenía 14 años, escribiendo poemas en hojas de cuaderno que escondía. Ahí desahogaba mi dolor: por las burlas constantes en la escuela… y el abuso sexual que sufría en silencio, continuamente, por parte de un amigo de confianza de la familia… pero tenía que callarlo. Pero no fue hasta mucho después —tras tener que entregar a mi bebé de tres días de nacida en adopción para que no muriera de hambre, y guardar ese secreto durante años; huir de hombres peligrosos; sobrevivir al maltrato, a la violencia de género; presenciar el asesinato de cinco amigas, porque escogieron el camino de la droga y la prostitución; cruzar varias fronteras buscando refugio, y con el anhelo de encontrar a mi hija—hasta que la escritura se convirtió en algo inevitable. Estuve en un país hermoso donde la nostalgia tiene sabor a vino y a mar. Me recibieron con cariño, pero la sombra de la depresión me envolvió casi hasta la locura y el suicidio. En medio de ese silencio escribí también una gran cantidad de poemas. Poemas que nunca publiqué, pero que aún guardo… porque hablan del dolor y de la belleza escondida en el ser humano. Sobre el maltrato, la pérdida, la depresión… pero también sobre la esperanza, la dignidad y las segundas oportunidades. Finalmente, llegué a España en medio de la pandemia, con mis dos hijos menores. donde encontré el apoyo de una institución caritativa. Pero, de repente, un día me vi sola y encerrada en una habitación, con un diagnóstico desesperanzador y mis hijos pequeños detrás de la puerta, llamándome: «Mamá, mamá, quiero verte... no te mueras, por favor, no nos dejes solos en este país». Mientras me despedía de ellos por una videollamada, tomé un pequeño cuaderno y empecé a escribir. No pensaba en publicar. Solo quería dejarles a mis cinco hijos la verdad de mi vida, los secretos que jamás dije en voz alta. Que supieran que tenían una hermana y qué pasó realmente con ella. Por qué la entregué y cuál era la verdadera razón de mis viajes… junto a muchos otros secretos que no quería llevarme conmigo. Así nació mi primer libro, Viajes y Secretos, más allá de la verdad. Y ahora, La Mansión de los Lobos, la historia de ficción y suspenso que daba vueltas en mi cabeza día y noche… pero que ahora grita desde las páginas de este libro. Así comenzó, de verdad, mi camino como escritora.
¿Por qué escribes?
Escribo porque me libera, porque me sana... y porque me apasiona. Porque la imaginación me permite ir más allá de la realidad y transformar el dolor en palabras, y los secretos en historias. Escribo porque quienes deciden leerme merecen lo mejor de mí: mi verdad, mi creatividad y cada fragmento de alma que dejó en cada página.
¿Cómo surge el libro La mansión de los Lobos?
Surgió como un susurro persistente en mi cabeza, una historia que me perseguía día y noche durante el encierro, pero en realidad llevaba años hablándome. La Mansión de los Lobos nació del deseo de explorar los rincones más oscuros del alma humana: ese lugar donde todos albergamos un lobo bueno... y uno malo. Porque no encontraba explicación a mis pensamientos muchas veces deseaba encontrar un hombre como el protagonista de mi novela: Muy atractivo, pero a la vez malo… muy malo. Que cobrará venganza por todo lo que me hicieron, me protegiera, que fuera un gran magnate. Pero, al mismo tiempo, soñaba con que ese hombre también fuera bueno, noble, trabajador, inteligente, con ilusiones… y profundamente apasionado. Es una historia de suspenso, sí, pero también un espejo: nos confronta con la pregunta de hasta dónde seríamos capaces de llegar por venganza, odio o ambición. ¿Quién gana dentro de ti? ¿El lobo que destruye… o el que resiste?
¿Cómo definirías esta obra?
La Mansión de los Lobos no es una lectura cómoda, ni un cuento de hadas. Si buscan finales felices, personajes impecables y caminos sin tormentas… este libro no es para ti. Pero si te atraen las historias que arden, los secretos que duelen y los personajes rotos que se debaten entre el deseo, la traición y la oscuridad… entonces, adelante. Bienvenidos a este lugar de pecados e intrigas donde sus muros esconden tumbas, crímenes y pactos oscuros Esta novela es una puerta. Una maldita puerta que no se debería abrir. Pero una vez lo haces, no hay marcha atrás. Te atrapa por el alma, por el cuello, y no te suelta hasta que te conviertes en parte de ella. Yo solo la escribí. Tú decidirás si te atreves a entrar.
¿Quiénes son los personajes y cómo son?
En La Mansión de los Lobos no hay personajes planos ni previsibles. Todos esconden algo, todos están al borde de sí mismos. Son como secretos: intensos, ocultos y peligrosamente reales. El protagonista, Ricardo Lobos, es un enigma en sí: oscuro, magnético, imposible de olvidar. Un hombre tan irresistible como peligroso, consumido por la pasión y el deseo de venganza que han moldeado su vida… y sus crímenes. Inevitablemente, te enamoras de él, aunque sabes que no te conviene… pero te atrapa el alma. Yo lo soñé, lo sentí, lo besé, lo deseé… y aún hoy me persigue. Helen es una joven que llega al restaurante La Cumbre sin imaginar que ese lugar la enfrentará a una verdad tan brutal que podría destruirla…Cuando Helen cruza las puertas de esa mansión maldita, lo hace buscando respuestas, pero encuentra secretos que la desmoronan: su sangre lleva la marca de dos mundos en guerra, y el hombre que juró destruir a su familia también podría ser su salvación… o su perdición… Una verdad que desmantelará todo lo que creía sobre sí misma. María Paula una joven que vive rodeada de lujos, pero se asfixia en su mundo perfecto. Odia lo que representa y no imagina la fuerza del pasado que está a punto de arrastrarla. Isabel, la cocinera, es la ambición disfrazada de obediencia: soporta humillaciones y abusos del jefe que calla con tal de ascender y convertirse en la única dueña del mundo de Ricardo Lobos, el dueño de todo el imperio. Y Jaime, el administrador, figura silenciosa pero clave, cargado de resentimientos y secretos ocultos, mano derecha del jefe y cómplice de los delitos más atroces, justifica sus actos más oscuros con una sola frase: «Lo hago por mi familia»… como si proteger justificara destruir. Pero ellos no son los únicos. Hay otros nombres —Sara, Rebeca, Rubén, Alvaro, Santiago… — que laten en las sombras, cada uno con sus propias verdades, traumas y misterios. Descubrir quiénes son y qué esconden es parte del juego. Porque en esta historia, nadie es lo que parece. Y todos tienen dentro un lobo que ruge. Lo verdaderamente inquietante es descubrir cuál deciden alimentar.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
Es una novela que desnuda el alma mientras envuelve en misterio. La Mansión de los Lobos es un thriller emocional y psicológico, cargado de tensión, secretos y verdades que arden bajo la superficie. No es una historia que simplemente se lee… se vive, se respira, y a veces duele. Atrapa, pero también sacude, porque nos confronta con lo que somos capaces de hacer cuando el miedo, la ambición, la traición, la amistad, el deseo, el amor, la venganza y la falta de perdón nos dominan… y nos llevan a la destrucción de nosotros mismos y de quienes más amamos. La Mansión de los Lobos es un viaje al corazón de las pasiones humanas más oscuras. Allí donde el odio une, la sangre separa, y el perdón parece inalcanzable. Nos recuerda que todos llevamos dentro un lobo que quiere proteger… y otro que quiere destruir. Y que, al final, el que sobrevive… es el que decidimos alimentar.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Ha sido enriquecedora y sanadora cómo abrir una herida con cada página… pero también como aprender a respirar desde lo más hondo. Escribir La Mansión de los Lobos fue enfrentarme a mis propios demonios y darles forma en cada personaje, en cada escena. No fue fácil, pero fue necesario. Esta historia no solo me transformó como escritora, me reconstruyó como mujer. Y aunque duele, también libera. Fue una experiencia que me enseñó a valorar el tiempo aquí en España: escribía entre responsabilidades como madre, mi trabajo como agente de seguros, mis estudios de diseño gráfico, los compromisos con mi pareja y el apoyo a la empresa familiar. Cada palabra nacía en los huecos que le robaba al día.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
Aprendí que el dolor puede convertirse en palabras… y las palabras en liberación. Que escribir no sólo revela al personaje, también desnuda a quien lo crea. Descubrí que soy más fuerte de lo que pensaba, pero también más vulnerable de lo que creía. La Mansión de los Lobos me enseñó que contar la verdad —aunque sea en forma de ficción— puede salvarte. Y también aprendí, quizás demasiado tarde, que no siempre debe mandar el corazón. Porque el corazón, cuando no escucha a la razón, puede llevarte por caminos oscuros y sin retorno… a amar a quien te puede destruir y a destruir a quien, en realidad, te ama.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
No escribí La Mansión de los Lobos para complacer a todo tipo de público… la escribí para quienes aman el misterio, el suspenso y la ficción, y también para quienes aún no saben que lo aman. Para quienes quieren tocar fibras que muchos prefieren dejar dormidas. Quiero que quien la lea sienta el pulso acelerado, el pecho apretado, las dudas encendidas. Que se vea reflejado en lo más oscuro… o en lo más humano. No es un libro para todos. Es para quienes se atreven a mirar de frente sus propias sombras, a preguntarse qué lobo están alimentando en su interior. Y, sobre todo, para quienes no temen descubrir que, a veces, el mayor misterio… somos nosotros mismos.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritora?
Escribir mi primer libro Viajes y secretos fue uno de los mayores retos de mi vida. Aunque el libro tuvo una gran acogida, confieso que, cuando salí de aquella habitación —cuando supe que no moriría en la pandemia— decidí esconderlo. Lo retiré del público. Me invadió una vergüenza profunda, como si haber desnudado mi alma, mis heridas y mi historia ante el mundo fuera un acto del que tenía que arrepentirme. Me sentía expuesta, juzgada… especialmente ante mis hijos, que nunca lo quisieron leer. Pero con el tiempo entendí algo: que contar también es sanar. Que callar no te protege, te encierra. Y que escribir aquella historia no fue una debilidad, sino un acto de valentía. Hoy miro ese libro con otros ojos: como el primer paso para recuperar mi voz. No era una confesión, era un renacimiento. Pero con La Mansión de los Lobos todo cambió. Fue una necesidad imperiosa de ir más allá, de explorar ese mundo que ardía dentro de mí desde siempre: el misterio, el suspenso, las historias que te atrapan y no te sueltan. Tuve que crear personajes desde cero, aprender a caminar con ellos por los pasillos de una mansión cargada de secretos. Escucharlos. Sentir sus miedos. Sostenerlos en sus decisiones. Me enfrenté a cada uno como si fueran parte de mí. Y eso me transformó. Hoy siento que ya no solo escribo desde lo que viví, sino desde lo que soy capaz de imaginar, construir y hacer sentir. Esa ha sido, sin duda, mi verdadera evolución.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
El mayor reto fue enfrentarme a mí misma. Esta historia no solo exigía imaginación… exigía verdad emocional. Crear La Mansión de los Lobos fue como abrir puertas internas que llevaba años evitando. Conocía a los personajes hasta los sentí dentro, respirando conmigo, mostrándome partes de ellos —y de mí— que no siempre quería ver. Cada noche de escritura fue una batalla entre lo que imaginaba y lo que descubría, entre el deseo de controlar la historia y la necesidad de dejarla ser. Pasé noches enteras sin dormir, pensando, imaginando, sintiendo… hablando con cada personaje. Pero no fue solo emocional. Uno de los desafíos más grandes fue encontrar el escenario perfecto para esta historia. Me paseaba mentalmente cada noche entre Colombia, España, Chile, México, Brasil, Italia, Francia, Holanda, Lisboa y hasta Estados Unidos, buscando un hogar para mis personajes, un espacio donde pudieran respirar, vivir, arder. No fue nada fácil. Como tampoco lo fue elegir sus nombres. Pero hubo dos lugares que siempre regresaban a mi mente: Lisboa y España. Allí sentí que todo cobraba sentido. Que los personajes fluían. Que la historia, simplemente, empezaba a latir. También fue un reto confiar en mi voz. Pasar de contar hechos reales a crear un mundo desde cero me obligó a creer en mí, en mi intuición, en la fuerza de lo que llevaba dentro. Hubo momentos de miedo, de bloqueo, de silencio… pero los atravesé uno a uno, porque sentía que esta historia no era solo una novela: era una experiencia que debía existir. Y eso me sostuvo.
¿Te sirve algún método de escritura?
No sigo un método tradicional. Escribo desde la necesidad, desde la emoción que me arde por dentro. A veces escribo de madrugada, otras veces solo observo… y dejo que los personajes me hablen. No soy yo quien siempre los guía; muchas veces, ellos me llevan de la mano por pasillos que no tenía planeados. Puedo pasar horas releyendo una sola escena, porque no escribo para avanzar… escribo para sentir. Mi único método es la entrega absoluta: si no vibro con lo que escribo, no lo fuerzo. Lo dejo vivir hasta que me vuelva a llamar.” o si no simplemente lo dejo ir y pienso en otra idea, o sigo por otro camino.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Quiero que quien me lea sienta que no está simplemente pasando páginas, sino atravesando una experiencia. Que ría, que sufra, que ame, que se cuestione… y que no olvide. Me encantaría que La Mansión de los Lobos deje tanta huella que me pidan una segunda parte. Que quieran más. Que me sigan como escritora y reconozcan el alma que hay detrás de cada palabra. Porque cada letra, cada coma, cada punto fue escrito con la mayor entrega, con la ilusión de llegar a lo más profundo de cada lector y tocarle la vida, aunque sea un poco. No copio fórmulas, no sigo modas, sigo mi propio estilo Escribo desde mi esencia, desde mi verdad. Y si el lector puede sentir eso… entonces lo he conseguido.
¿Qué proyectos futuros tienes como escritora?
Escribo desde la herida, sí… pero también desde la esperanza. Por eso estoy dando forma al Movimiento Literario Adriana Grusell, un espacio donde personas de cualquier origen, cultura o historia puedan alzar su voz a través de la escritura. Sé lo que es callar, lo que es perder, lo que es escribir para no romperse por dentro. Y también sé que una historia, ya sea real o de ficción, puede sanar y transformar vidas. Este movimiento nace para acompañar a quienes llevan dentro una historia que arde, y que necesitan liberarla con tinta. Para que nadie tenga que entregar a un hijo por no tener un medio de vida, para que el dolor se convierta en palabras… y las palabras, en dignidad. No se trata solo de escribir, se trata de reconstruirse, de pintar el pasado con letras nuevas, con letras de color. Quiero que quienes se sumen sientan que no están solos, que su voz importa, y que los libros —como los sueños— también pueden abrir caminos. Creo en la unión, no en la separación. En la igualdad, no en la etiqueta, y en el poder infinito que tiene la escritura para unirnos desde lo más humano y ayudarnos mutuamente.
Termina la frase. Caligrama es…
Caligrama es la puerta que se abrió cuando La Mansión de los Lobos dejó de ser solo mía para convertirse en una historia destinada a llegar lejos. Es el puente entre mi voz y los lectores, el lugar donde esta novela encontró respaldo, impulso y un camino profesional para ser lo que merece ser. No solo es una editorial: ha sido la aliada que creyó en esta historia oscura, profunda y valiente.
Preguntas rápidas
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
El último libro que me marcó fue Cómo hacer que te pasen cosas buenas, de Marian Rojas Estapé. Me gustan los libros que me invitan a reflexionar y crecer, y también disfruto de una buena historia de misterio que me atrape desde lo emocional. Recuerdo con especial aprecio La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, por su manera de entrelazar el suspense con lo humano.
UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:
Quiero leer La paciente silenciosa, de Alex Michaelides. Me intrigan las historias que exploran el silencio, la mente… y lo que nadie se atreve a decir. UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:
La banda sonora de La Mansión de los Lobos sería Time, de Hans Zimmer. Porque como mi novela, es una pieza que avanza entre la calma y el abismo, que susurra verdades desde el silencio… y estalla justo donde más duele.” UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
Uno de mis autores preferidos es Gabriel García Márquez. Me inspira su manera de narrar la realidad con tintes de magia, de convertir lo cotidiano en poesía y lo trágico en belleza. También tengo un cariño profundo por Rafael Pombo; sus versos me acompañaron desde niña, y su forma de jugar con el lenguaje y los sentimientos sigue tocando algo muy esencial en mí. UNA DE SUS AUTORAS PREFERIDAS:
Una de mis autoras preferidas es Isabel Allende. Me inspira su forma de mezclar la emoción, la historia y la verdad humana con una narrativa que siempre deja huella. También admiro profundamente a Dolores Redondo, por su habilidad para crear suspenso con alma, personajes complejos y paisajes que respiran. UNA FRASE DEL LIBRO La mansión de los lobos:
«El odio me prometió justicia… pero me entregó una condena eterna».

¿Quieres publicar tu libro?
Cada una de estas entrevistas empezó con un manuscrito. Cuéntanos el tuyo.
Solicitar valoración